Si es jubilado y el Gobierno le dice que no hay una plaza de residencia para usted. ¿Qué hacer?
Con nuestro plan, todo ciudadano de más de 65 años recibirá el día de su jubilación un garrote, de los de toda la vida, con una buena madera para aguantar el peso de cualquier persona que de un día para otro, pasa de ser un trabajador útil para la sociedad, a un anciano, que deja de ser tan útil.
Al nuevo propietario del garrote se le permitirá hacer uso de la manera que le parezca oportuna, aunque nosotros le recomendamos probar su resistencia en la cabeza de algún político, pudiendo ser éste a libre elección del jubilado. Lo recomendable es llevarlo al límite de rotura, porque en caso contrario el ensayo no dará resultados fiables.
Naturalmente esta circunstancia le enviará a prisión, donde usted tendrá régimen de pensión completa: tres comidas al día, techo, calefacción central, derecho de vis a vis una vez a la semana y todos
los cuidados médicos que requiera.
¿Dentadura nueva?, dicho y hecho. ¿Gafas?, genial. ¿Una cadera nueva, rodillas, riñón, corazón?
Todo cubierto. Y su familia podrá visitarle tan a menudo como lo hace ahora.
¿Y quién pagará todo esto? El mismo Gobierno que le dijo que no se podía permitir ofrecerle una residencia.
Por otro lado, ahora será usted un prisionero, por lo que no tendrá que pagar impuestos.
¿ESTE PAÍS ES GENIAL O NO?
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